lunes, 4 de abril de 2011

Entre Nos.


 Por   Isa franco.

Desde el título esta película nos sugiere un aire de intimidad, de algo que se cuenta en vos baja, de una especie de “no-le-digas-a-nadie” que al final termina siendo un "secreto a voces". Nos relata una historia muy típica del emigrante, en este caso una emigrante colombiana, que va tras el "sueño americano" y termina en condiciones peores de las que podría tener en su lugar de origen, pues intervienen una serie de factores fundamentales: En principio llegan sin dinero suficiente, o incluso sin nada de dinero, a un país del primer mundo donde la vida se basa en un consumismo exorbitante, segundo, no tienen ni siquiera un manejo mínimo del idioma de ese país extranjero, y tercero, no tienen a nadie conocido que pueda brindarles algún tipo de guía o ayuda, están completamente solos ¿Cómo puede irle bien a una persona en estas condiciones? En medio de una soledad absoluta, de la extrema pobreza, imposibilitados para comunicarse, en un contexto totalmente ajeno, contexto en el que no encaja de ninguna manera, surgen los rasgos característicos de ese ser que en su país era sólo uno más no muy diferente del resto de habitantes, ahora surge su identidad, una identidad que en su país de origen es difusa y artificial, para convertirse en ese nuevo lugar en una marca, casi como un estigma, que al parecer solo les garantiza el ser rechazados. El colombiano en Estado Unidos es “el otro”, “otro” menospreciado, señalado, hecho a un lado, totalmente distinto al estadounidense que viene a Colombia: ese también es “un otro” pero en este caso es admirado, sobreestimado, idealizado. Siempre somos el “otro”, cuando vamos a otra ciudad de nuestro mismo país, cuando visitamos otra Universidad en nuestra misma ciudad, cuando tomamos una materia en una carrera distinta de la nuestra, etc., pero en parte esa visión de la otredad depende de la proyección que damos de nosotros mismos, cómo llevamos puesta esa identidad de manera tal que no genere rechazo sino empatía, o por lo menos curiosidad. En lo personal me sigue inquietando mucho cómo es que nuestra “colombianidad” se reduce a una empanada, a unos fríjoles y a la aguapanela. Esta película es un reflejo de un hecho real y cotidiano, que en este caso particular tuvo un final feliz, pero que tristemente no es así la mayoría de las veces. Lo chévere es que la directora-protagonista es colombiana y con esta y otras películas se ha ganado un muy merecido reconocimiento a nivel internacional por su buen trabajo en el cine… Aunque uno no deja de preguntarse si esta talentosa mujer habría tenido el mismo éxito, el mismo reconocimiento y tantas puertas abiertas en el medio artístico si su madre no la hubiera criado en Estado Unidos... quizás esto también sea un secreto a voces. 

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