Entre Nos, es una película que retrata la problemática de los inmigrantes en un país extranjero, donde se ven sometidos por un lenguaje que desconocen, en una ciudad y en una cultura que omiten. Este es el caso de Mariana, mujer inmigrante que se queda sola con sus dos niños en un país apartado a ellos, en “un afuera” que los desestabiliza y les quita hasta la forma para comunicarse, donde sus costumbres son ajenas al medio donde se desenvuelven; sin embargo, este “afuera” que es una imagen vendida, que es el sueño dorado donde se concibe el progreso y la prosperidad económica de cualquier colombiano, en la película es retratado como un macrocosmo de desarrollo, capitalismo y bilingüismo que minimiza a Mariana y a su familia, convirtiéndolos en “el otro”, o en “los otros” que se tienen que adaptar a ese macrocosmo que los limita.
Ese “otro” entonces, se adapta lingüística y socialmente a lo que la sociedad norteamericana le ofrece para no hundirse en el fango, para tratar de salir de la extrema pobreza, de la soledad rotunda, de la incomunicación, sin embargo, siempre serán “el otro” por más que pataleen en el lodo, siempre serán la minoría que trata de adaptarse a un macrocosmo al que cayeron por casualidad o por error.
Es importante resaltar además, la imagen que se concibe de ese “otro”, del colombiano, esa imagen se reduce a una empanada, a una comida típica, donde tal vez el telespectador logra identificarse con Mariana por ejemplo; una mujer sola, colombiana, cabeza de hogar, abandonada por su esposo, que trata de salir adelante vendiendo empanadas, reciclando latas, en fin; buscando la manera de prosperar en “un afuera” que puede cerrar mil puertas pero abrir una ventana, pero la pregunta que queda abierta es ¿una empanada representa al colombiano?...es algo que queda para pensar.
Johanna Areiza

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