lunes, 31 de enero de 2011

El vuelco del cangrejo

Sin duda alguna El vuelco del cangrejo es una de las películas que mejor refleja lo que es en esencia nuestro país. Una historia que está lejos de ser circular y acabada, desde la fragmentariedad, da cuenta de una realidad estática, estancada. Vemos por un lado el marcado choque cultural entre los nativos de una zona remota y olvidada y el "otro" que llega a imponer sus ideas de progeso y civilización. Con esto la película lleva a que nos cuestionemos esa idea que tenemos de "progreso", pues vemos el fuerte contraste entre lo que llega como tal (televisión, música estrepitosa, licor, entre otros) y una comunidad donde la comida es casi una ilusión, el sistema de educación es un eco remoto, el agua potable apenas si se conoce. En medio de esta lucha aparece un hombre que no se sabe de dónde viene ni a dónde va, sólo sabe que quiere salir del país, "huir", pero las circunstancias no se lo permiten. Permanece entonces estático, tomando una posición pasiva, casi indiferente frente al conflicto, sólo piensa en su objetivo de marcharse mientras poco a poco se va "adaptando" al ambiente en el que se ve atrapado. Vemos así un claro espejo de nuestra sociedad: estamos atrapados en una lucha entre mantener unas tradiciones culturales, entre preservar será un poco de dignidad, y un sistema que quiere imponernos unos nuevos valores meramente consumistas bajo el rótulo de "progreso" haciéndolo ver como necesario e indispensable para "civilizar" esta barbarie, pero el pueblo en general, como el protagonista de la película, sin tener claro hacia dónde se dirigen, sólo saben que quieren escapar, irse lejos, siendo a la vez concientes de que no hay cómo, mientras se hacen los de la vista gorda ante la situación y se quedan estáticos y vulnerables como un cangrejo puesto hacia arriba.

Por: Isa Franco

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