viernes, 26 de agosto de 2011

El arte y sus nudos...


Siempre me ha inquietado la concepción que las personas tienen sobre los artistas y el arte en general. He escuchado muchas veces que los padres y madres de familia procuran tener a sus hijos desde pequeños en actividades artísticas y lúdicas pero ¿para qué? Para mantenerlos ocupados, para que hagan “algo productivo”.
Me he dado cuenta de que estos niños, a medida que van creciendo, van tomando camino hacia algo que les gusta más: pintura, música, danza, teatro, etc., pero a sus padres ya no les parece que eso sea “algo productivo” y ya no les interesa tenerlos ocupados en estas actividades porque ahora lo más “importante” es el colegio y es este el lugar en donde precisamente sus hijos van a desaprender lo que ya habían podido conocer y experimentar. Los colegios y centros educativos en general tienen como prioridad la enseñanza de ciencias y “humanidades”, dejando al arte relegado a un último lugar.
¿Pero por qué tienen la creencia de que el arte no es importante? ¿Acaso no se dan cuenta de lo presente que está en nuestras vidas? Todos hemos cantado, bailado, pintado, actuado alguna vez; estas actividades hacían parte de nuestros juegos infantiles y podrían haber sido vistas no sólo como un juego sino como parte fundamental de la vida.
Crecemos entonces con la idea de que lo más importante es estudiar algo que nos de mucho dinero en el futuro: matemáticas, química, ingeniería, derecho, economía, administración, etc., etc.; pero eso sí: “no se le ocurra ser artista porque se muere de hambre”.
¿Qué pasa cuando todo el mundo se come este cuento? Que nuestra sociedad es llena de gente enferma y estresada: médicos, ingenieros, abogados y demás; personas llenas de vacío, con una necesidad absurda de conseguir más y más dinero, más y más cosas.
Esta es una sociedad desligada de la naturaleza, una sociedad de zombis que van de la casa al trabajo y del trabajo a la casa sin siquiera detenerse un segundo a contemplar un arco iris o una flor ¿y por qué? Porque el arte que es el que provee al hombre de esa capacidad de contemplar y de admirar y el que le permite ligarse a la naturaleza, fue puesto en el último lugar por “su falta de importancia”, porque no da plata, porque no cabe en esta sociedad de consumo.
Y con todo esto no digo que no hayan artistas, sino que éstos, muchas veces, se dejan contagiar por esa onda consumista y dejan de hacer arte por mero placer para hacer “algo productivo” que les genere muchísimo dinero y no se dan cuenta de que poco a poco han ido perdiendo ese sentido de ser artistas, ese sentido de hacer del arte una posibilidad de unión con lo natural y hasta con lo espiritual.
El arte debería brindarnos sanación, debería permitirnos entrar en estados de conciencia y de armonía entre la mente, el cuerpo y el espíritu; debería permitirnos una mejor comunicación y convivencia con los seres que nos rodean y por todas estas razones, debería ser más importante en todos los centros educativos. Desde la infancia deberían apoyar este tipo de expresiones artísticas porque todos y cada uno de nosotros debería tener alma de artista.

Carolina Correa Molina

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